Ley Bases. Guillermo Francos estrena su nuevo cargo con una negociación clave en el Senado
El flamante jefe de Gabinete, Guillermo Francos, estrenará su nuevo cargo con una visita al Senado en la que intentará cerrar con los jefes de los bloques de la oposición moderada un acuerdo que...
El flamante jefe de Gabinete, Guillermo Francos, estrenará su nuevo cargo con una visita al Senado en la que intentará cerrar con los jefes de los bloques de la oposición moderada un acuerdo que le permita al oficialismo alcanzar mañana la firma de los dictámenes que habilite la semana próxima el tratamiento en el recinto de la Cámara alta de los proyectos de Ley Bases y de reforma fiscal.
El jefe de Gabinete se encontrará con un clima en el que se mezclan el apuro de varios jefes de bancada presionados por sus gobernadores para que terminen con tres semanas de negociaciones y destraben el debate de los proyectos que reclama el Gobierno y el escepticismo de varios senadores que consideran que los cambios aceptados por el Poder Ejecutivo son “cosméticos” y que no terminan de satisfacer sus demandas.
Francos llegará al Senado al mediodía para sostener una reunión a solas con la vicepresidenta Victoria Villarruel, que se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por el nuevo viaje de Javier Milei a los Estados Unidos.
Una hora después, a las 13, se sumarán los jefes de los bloques radical, Eduardo Vischi (Corrientes), de Pro, Luis Juez (Córdoba); y los peronistas antikirchneristas Carlos Espínola (Unidad Federal-Corrientes) y Juan Carlos Romero (Cambio Federal-Salta). Por el oficialismo se sentarán a la mesa de negociaciones el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y el presidente del bloque de la Libertad Avanza, Ezequiel Atauche (Jujuy).
El de los senadores que todavía dudan no es un dato menor. Es que la mayoría de los escépticos son miembros de las comisiones que discuten el proyecto y sus firmas son necesarias para que tanto la denominada Ley Bases como las medidas fiscales paliativas y relevantes” puedan tener dictamen.
Todas las miradas apuntan a tres legisladores que han planteado cambios que el Gobierno no ha satisfecho, no al menos en su totalidad. Ellos son el radical Martín Lousteau (Capital), el peronista disidente Edgardo Kueider (Unidad Federal-Entre Ríos) y el provincial José María Carambia (Por Santa Cruz).
En algunos despachos libertarios de la Cámara alta al tanto de las conversaciones confían en que los más díscolos pueden firmar un dictamen en minoría, con lo que permitirían destrabar la situación. Con sus firmas en un texto alternativo, sumadas a las del despacho que impulsará el oficialismo, que contaría con el apoyo en disidencia de algunos legisladores de la oposición moderada, se estarían pronunciando la mitad más uno de los miembros de las tres comisiones y, así, los proyecto tendrían luz verde para avanzar al recinto a una sesión que se convocaría para la primera semana de junio.
Si se registra este escenario, el kirchnerismo podría imponer su rechazo de plano a ambas iniciativas como dictamen de mayoría. Esto implica que sería lo primero que se votaría en la sesión una vez agotado el debate en general. Por el momento, la bancada que conduce José Mayans (Formosa) no tiene los números para asestarle al Gobierno el duro golpe político de que sus proyectos naufraguen en la Cámara alta.
El fantasma de quedar pegado a la oposición cerrada del kirchnerismo es una de las tribulaciones que manifestaba un senador de la oposición dialoguista cuando LA NACION le preguntó qué camino iba a seguir si el Gobierno seguía sin aceptar los cambios que había reclamado durante el debate en comisiones.
Desde el miércoles último han circulado varias versiones con las modificaciones aceptadas por la Casa Rosada. Sin embargo, en los últimos borradores los cambios han sido mínimos y siguen sin tocar dos reclamos que atraviesan a casi toda la oposición dialoguista, como son la exclusión de las privatizaciones de Aerolíneas Argentinas y del Correo de la Ley Bases y de la restitución de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias en la reforma fiscal.
En el oficialismo dan por perdida la batalla por Ganancias y tienen serias dudas sobre si podrán defender la permanencia de la línea aérea de bandera y del Correo en la lista de empresas públicas a privatizar. De todas maneras, apuestan porque este miércoles estén firmados los dictámenes y seguir negociando durante la semana que mediará antes de que se convoque a la sesión para discutir las iniciativas.
Serán siete días a puro nervio, ya que el oficialismo no podrá descuidarse y llevar un punteo de los votos en cada uno de los artículos más cuestionados. Un mal cálculo o un trabajo negligente en esa materia podría ser fatal. El recuerdo del fracaso en Diputados de la primera versión de la Ley Bases, en febrero último, está todavía fresco en la memoria de los libertarios del Senado.