Volver a viajar en el tren San Martín después del choque: vagones llenos, desconfianza y recorridos acortados
El mismo viernes del choque, a la misma hora en que este ocurrió, el empleado de comercio Alejandro Izaguirre, de 28 años, viajaba en el tren San Martín, solo que en la dirección opuesta: ...
El mismo viernes del choque, a la misma hora en que este ocurrió, el empleado de comercio Alejandro Izaguirre, de 28 años, viajaba en el tren San Martín, solo que en la dirección opuesta: el tren que resultó accidentado iba hacia Pilar, y el suyo, hacia Retiro.
“Frenaron el recorrido cuando llegamos a la estación de La Paternal. Nos dijeron que había habido un accidente, que por precaución se iba a cortar la circulación en los dos sentidos. Yo me bajé pensando que alguien se había tirado a las vías, como pasa a veces. Pero cuando llegué al trabajo y vi las noticias, me pareció una locura”, cuenta el joven.
La formación del San Martín que ese día viajaba a Provincia tenía casi la mitad de sus asientos vacíos a las 10:31, cuando chocó de frente contra un coche furgón vacío que se encontraba sobre las vías. A esa misma hora, el tren de Izaguirre iba, como de costumbre, sobrepasado de pasajeros rumbo a Retiro.
“Si el que chocaba era mi tren, hubiese sido un desastre, porque a viajábamos todos parados”, asegura el joven, quien hoy también viaja erguido, segundos antes de bajar en la estación Palermo, a pocos metros de donde ocurrió el choque el viernes pasado, y a donde todavía quedan algunos vagones del tren extraviado.
No solo él: todos los pasajeros deben bajar ahí debido a que el recorrido de esta línea se encuentra reducido en ambos sentidos por el accidente. Hasta que estos últimos vagones del tren sean removidos de las vías y hasta que se realicen los estudios pertinentes sobre la situación del puente donde ocurrió la colisión, el servicio de la línea San Martín seguirá funcionando entre Pilar y Palermo, sin llegar a Retiro, según confirmó a LA NACION desde la Secretaría de Transporte de la ciudad de Buenos Aires.
A su vez, Trenes Argentinos comunicó hoy que se trabaja con ayuda de maquinaria pesada para remover la locomotora del puente, y que ya se están realizando las tareas de acondicionamiento del tendido de vías. Sumaron también que, tras despejar el lugar donde actualmente se encuentra la locomotora, se podrá reconstruir ese tramo afectado y recién entonces se harán los estudios pertinentes sobre la estructura el puente para analizar la posibilidad de volver a permitir el recorrido regular de la línea.
Son las 10.20 arriba del tren de la Línea San Martín que llega a Palermo desde Provincia, y en cada vagón hay un promedio de entre 30 y 40 personas de pie. “Sin dudas podría haber sido una catástrofe”, suma, al escuchar hablar a Izaguirre, Leandro Martín, de 33 años. Él también viajó ese mismo viernes en el tren, de hecho viajaba en la formación anterior a la que chocó. Es por eso por lo que, al ver las noticias, su familia se asustó.
“Mi tren salió a las 10 de Retiro. Viajé a Palermo sin problemas, me fui a trabajar a la obra y, cuando frené a almorzar y miré el celular, tenía miles de llamados y mensajes de mi familia. Ahí me enteré”, cuenta el joven, que trabaja como impermeabilizador de techos, antes de bajar en Palermo con su bicicleta.
Es tanta la gente que, como él, sale del tren en esta estación que se forma un cuello de botella, como suele suceder en todas las estaciones terminales en los horarios más transcurridos.
Viajar con miedoSi no fuera por el recorte en los recorridos y los cambios en las frecuencias de los trenes, la postal de hoy sería casi idéntica a la del viernes por la mañana, antes del accidente. Pero, en verdad, más allá de las apariencias, mucho ha cambiado. Desde el accidente la mayoría de los pasajeros dice viajar con miedo, incluso algunos comenzaron a mirar detalles de infraestructura a los que antes nunca habían prestado atención.
“Empecé a mirar el tren con otros ojos. Estaba en la estación y miraba las vías, el estado de la formación que llegaba… Ahora miro todo con desconfianza. Antes, el tren nunca me había dado miedo”, contó más temprano Inés Ovejero, de 51, quien viajaba desde Muñiz hasta San Miguel, donde trabaja como empleada doméstica. “La verdad es que todavía no se sabe por qué pasó lo que pasó, y el no saber da miedo también”, suma.
En su vagón y en los siguientes, la mayoría de los entrevistados esta mañana por LA NACION remarcaron el temor a volver a viajar en tren, a la vez que dejaron saber que no hacerlo no es opción.
El video del accidente del Ferrocarril San Martín desde dentro del tren (GIF)“El viernes me enteré del accidente a eso de las 14, y me tenía que tomar ese tren de vuelta a casa a las 17. Me volví en Uber, me salió $15.000 el viaje desde Retiro hasta San Miguel”, cuenta Ricardo Palma, de 24 años, quien trabaja en atención al cliente en el microcentro. El joven, quien hoy volvió al tren por primera vez después del choque dice que no hay un transporte alternativo que convenga para hacer su recorrido, y remarca que, para evitar el medio intenta ser racional y pensar que “hay pocas probabilidades de que algo así pase de nuevo”.
Para algunos pasajeros las alternativas al tren incluyen combinaciones de hasta cinco colectivos y varias horas de viaje. Este es el caso de Daniela, docente, de 28 años, quien prefirió resguardar su identidad. “Después del accidente, me puse a ver opciones, porque me daba miedo este tren, y no las había: si me tomaba el Urquiza, me tenía que tomar, además, antes y después del tren, entre cuatro y cinco colectivos. La otra opción era viajar a Morón y tomarme el Sarmiento. En ese caso eran tres colectivos”, detalla.
Karin, quien también pidió resguardar su identidad, sigue impactada por lo sucedido. “Cuando me llegaron los videos de los asientos salidos de lugar, no lo podía creer. Me da cosita porque yo tengo un bebé, y muchas veces me tomo el tren con el. Ayer mismo nos tomamos el tren a la casa de mi mamá, y estuve todo el camino con una sensación fea”, cuenta la joven, que es policía y vive en Caseros.